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Travels in Mexico

Probably my favorite thing about living in Mexico—among many favorite things—is that a short drive, bus ride, or flight can take you to a whole other world.

Every corner of Mexico has pretty towns, ancient ruins, and natural areas like sunny beaches, lush jungle, and towering mountains.

Below are some photos from my travels during the past four months.

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Next to the town of Xilitla, in a mountainous sub-tropical region called the Huasteca Potosina, the surrealistic garden Las Pozas is a fascinating place to explore. Built (but unfinished) by the eccentric English artist and art patron Edward James between 1949 and 1984, Las Pozas is a series of poured-concrete structures and buildings surrounded by jungle at the foot of mountains, which even has big waterfalls and swimming holes.

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You can climb on practically everything, and every path going through deeper jungle leads to more structures, most overgrown by creeping forest. Mysterious and bizarre, it reminded me of visiting ancient ruins, though with a different history and architecture, of course.

The entire Huasteca Potosina region has streams and waterfalls, some for swimming and jumping.

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Closer to where I live, the Nevado de Toluca volcano—its native name is Xinantecatl—is a scenic and very high place to do some hiking.

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Two lakes are inside the huge crater:

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This dry flower grows all over the slopes of the volcano:

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Sierra Morelos park is right next to the town of Toluca, about an hour away from the volcano:

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Small homes, farms, and even some ancient ruins can be found on the slopes of the mountains.

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Below is Calixtlahuaca, the ruins of a Pre-hispanic city:

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Far away at the easternmost part of Mexico are the white-sand beaches and turquoise water of the Mayan Riviera on the Mexican Caribbean coast. Below is Puerto Morelos, about halfway between Cancun and Playa del Carmen:

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The virgin in the Cozumel public market:

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A little to the south of Playa del Carmen is Punto Venado, which has excellent mountain bike trails through the jungle and along the coast. On my ride I saw crocodiles, lots of iguanas, and a big family of coati—something like a tropical raccoon that lives in the trees in groups, like monkeys.

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Flamingos and other birds in the Xaman-Ha Bird Sanctuary near Playa del Carmen, in the Playacar gated community:

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And of course the world-famous Mayan ruins of Chichen Itza:

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On the other side of Mexico on the Pacific coast, the beach-lined bay of Acapulco is a five-hour drive from where I live, perfect for a long weekend. You can get a nice, reasonably-priced hotel right on the beach with views like this:

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Sunset over the ocean at Acapulco:

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Thanks for visiting. Stories to follow for some of these places…

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ACA Bike 2013

As you can see, this post is in Spanish, but if you´d like some information in English about this huge bike ride, please read this story I wrote published by The Mexico City News.

79 ciclistas participaron en ACA Bike el 29 de noviembre, una rodada de 382 kilómetros de Toluca a Acapulco. El grupo salió a las 5:00 desde Zinacantepec por Toluca y llegó 20 horas después en Acapulco a la 1:30.

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Había subida tras subida en la carretera entre Chilpancingo y Acapulco, el último tramo de esta aventura. Para mí fue el más demandante. En cada bajada rápida y larga, cuando finalmente podía descansar, siempre veía las luces de un coche muy adelante y muy alto. ¡Ay wey, hay viene otra subida!

A pesar del oscuridad, grandes valles y montañas fueron visibles, borrosos por las luces y sombras del camino. La carretera es amplia, lisa y en buenas condiciones, aunque seguían algunas obras en el camino, debido a los deslaves causados por el huracán del 20 de septiembre.

En muchas subidas pensé en rendirme. Una voz en mi mente me dijo: “Detente, párate, ya no puedes cabrón. Te subes solamente 10 minutos en la camioneta y luego a lo mejor te puedes bajar…”

Pero también muchas veces recordé que cada camino debe tener un final, incluso los del ACA Bike; y después de andar rodando todo el día en bici, finalmente avisté las luces del puerto de Acapulco frente a mi. Sabía que había hecho el último jalón y estaba a punto de llegar.

Gracias al papá de Mauricio y sus familiares y compañeros que me siguieron en su carro, dándome luz y agua en la mayoría de estos últimos 110 km. Las subidas no eran tan empinadas, pero todos estábamos cansados después de rodar desde las 5:00 en la mañana. (Me incorporé en la rodada a las 5:30 por la Ex Cama de Piedra, Villada y Avenida Las Torres, en Toluca.)

Llegué a la ultima caseta. Alcancé al resto del grupo: ciclistas y ciclistas tronados por igual (unos ya con chelitas encima). Todo el staff fue muy amable y servicial. De allá rodamos los últimos 20 minutos por el Maxitunel con su infierno de calor hasta la calle que sigue a la playa con sus bares, restaurantes y antros de Acapulco.

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Para mi, la rodada tenia tres partes distintas: desde Toluca a Iguala, del Iguala a Chilpancingo y el ultimo parte que acabo de describir, de Chilpancingo a la meta.

Me gustó el frío de la mañana. De Toluca hasta la caseta de Tenango fuimos compactados con todos nuestras luces y chalecos reflejantes a una velocidad controlada. Me dio bastante tiempo para calentarme y despertarme.

El amanecer llegó por la primera subida después de la caseta en Tenango. Y se pudo ver que iba a ser una día claro, sin nubes, mucho sol. Y con el sol, se fue el agudo frío de la mañana, pero todavía hacia mucho frío, especialmente en el descanso hasta Ixtapan de la Sal.

Vi a muchos amigos ciclistas bajando con sonrisas y mucha emoción en las bajadas largas de camino a Ixtapan. Cruzamos Ixtapan sin parar hasta el lago en el Mogote en Guerrero. Allí me quité mi chamarra y pantalón. Nos tomó la foto de todo el grupo en frente y desayunamos.

Pasé por aquí en muchos entrenamientos. Ya sabía que nos esperaba: una bajada con muchas curvas y grandes paisajes y después la subida mas grande de la rodada, unos 30 kilómetros hasta Taxco bajo el sol caliente.

Pero la subida realmente no fue tan difícil y en el camino me rebasaron muchos amigos de los entrenamientos, aunque en los entrenamientos esta subida nos costó mucho trabajo y a veces nos ganó. Creo que esta vez la mayoría del grupo llegó a Taxco rodando.

Comimos y descansamos por la caseta y luego cruzamos Taxco por abajo del centro de la ciudad.  Disfrutamos un descenso muy largo, con curvas cerradas y una inclinación no tan empinada hasta Iguala, donde hicimos otra compactación y un descansito a eso de una media hora a eso de la 1 de la tarde.

Después de Iguala casi me troné. El sol y el polvo de la carretera me pegó cañón. Ya no pude ir rápido, y anduve más despacio mientras sudaba un buen.

Sergio Salinas (el papá de Andrés) me sugirió que subiera en su coche porque estábamos muy atrás, y aunque era solo 5 o 10 minutos me ayudó muchísimo. Alcanzamos a Andrés y me bajé. Él y yo rodamos juntos hasta las ultimas 30 kilómetros en esta parte de 120 km entre Iguala y Chilpancingo.

Hablamos por unas dos tres o cuatro horas (neta no sé), y esto también me ayudó mucho. Por hablar con Andrés, olvidé el calor y el cuerpo cansado y otra vez disfruté los paisajes. Me recordé que andaba en bici el viernes en lugar de chambear y que hacía un día bonito.

Pero en cuanto se ponchó la llanta de la bici de Andrés a 30 km de Chilpancingo, decidí que iba a subir con su papá por la parte final del camino hasta allá. Ya sabía que había una subida medio brutal y que necesitaba un descanso. También estaba consciente que estábamos muy atrás y tendríamos que alcanzar a las demás. Ciclistas en dos camionetas mas subieron a este punto, y pasamos a los guerreros ciclistas que siguieron subiendo hasta el descanso en el OXXO en la llegada a la capital de Guerrero.

Salimos a eso de las 7:30 (¿u otra hora? Dime por favor, porque la verdad no me acuerdo), otra vez todos con sus luces de blanco y rojo, y jerseys reflejantes en un grupo bien compactado, pasando por el tráfico de la carretera que cruzó la ciudad de Chilpancingo.

Y de allá empecé la parte más desafiante para mí. En la mitad de la primera subida me separé del grupo y me quedé solo. Se agotaron las pilas de las luces y tenía que bajar medio ciego. Justo antes de la caseta se chingó mi bici en un hoyo o tope o algo. Casi me caí, el ánfora y las luces se fueron volando, y se ponchó mi llanta.

Arreglé la llanta en el coche, y cuando me bajé ya no tenía sueño. Me sentí bien decidido y encabronado. Ya nada me podría impedir de terminar esta rodada en mi bici. Pedaleaba lo mas fuerte que pude. Al principio no me sentí tan cansado. Pero no pensé en los 100 kilómetros y las casi 5 horas que faltaban…

En la madrugada después de la rodada comimos unos buenos tacos al pastor, y luego el sábado pasamos un gran día con amigos en la playa, en un restaurante de mariscos excelente (Buzo’s), por la piscina, y una reunión de la entrega del playeras y medallas.

Gracias al staff, especialmente a Javo y Gustavo de mi barredora, y los que me ayudaron en el camino con agua, proyección, luces, aventones y motivación. Gracias a los amigos y los otros ciclistas con quien pasé esta aventura genial.

Y más que nada gracias a Gallo por organizar ACA Bike y por ser un gran líder y amigo.

Esto fue mi experiencia. Por favor escribe tus en los comentarios abajo, y si tienes una historia larga, la publicaré en este blog con mucho gusto.

Gracias a Marco García y Luz Quiroz por correcciones

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